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Software de inventario para ferreterías

Una ferretería no tiene un problema de ventas, tiene un problema de catálogo: miles de referencias, varios suplidores y márgenes que varían por pieza. Islorbit ordena eso —código, proveedor, categoría, kardex de cada movimiento— y el análisis ABC te dice cuál de esas miles de referencias hace de verdad tu dinero.

Antes de seguir leyendo: el stock se lleva en unidades enteras. No se puede cobrar 2,5 metros de cable ni media libra de clavos. Si buena parte de tu venta se despacha a granel, esto te afecta todos los días y está explicado justo abajo.

Ferretero examinando una pieza metálica en el pasillo de una ferretería, entre gavetas de tornillería.
Fotografía ambiental generada digitalmente para ilustrar el contexto. No es un cliente de Islorbit.

El stock se cuenta en unidades enteras

El sistema guarda las existencias como un número entero. Puedes llamar «metro», «libra» o «galón» a la unidad de un producto, pero no puedes vender media: una venta de 2,5 sale rechazada, y de 0,75 también.

El apaño de siempre —crear «cable por rollo de 100 m» y «cable suelto» como productos distintos— funciona para cobrar, pero deja el inventario mintiendo: el sistema no sabe que el segundo sale del primero.

Si vendes mucho a granel, esto te va a estorbar.

Y si tu venta es sobre todo pieza contable —tornillería, fijaciones, herramienta, pintura en lata, accesorios— entonces el entero no te afecta y el resto de la página sí te interesa. Preferimos que decidas tú con el dato encima de la mesa.

Cuatro maneras de encontrar una pieza

El problema de una ferretería no es guardar los datos, es recuperarlos. Estas cuatro cosas existen para eso, y las cuatro están desde el plan Básico.

  • Código propio y código de barras

    Cada producto lleva su SKU y, si lo tiene, su código de barras. Con un lector, el que ya está etiquetado se encuentra sin teclear nada.

  • Proveedor por producto

    Cada referencia se asocia a su suplidor, así que la pregunta «¿esto quién me lo trae?» deja de resolverse llamando al que atendió esa compra.

  • Categorías propias

    Las defines tú, con el nombre que usas en el almacén. Filtrar el inventario por categoría es lo que hace manejable un catálogo que ya nadie recuerda entero.

  • Kardex de cada movimiento

    Cada entrada, salida y ajuste guarda cuánto había antes y cuánto quedó después. Cuando un número no cuadra, hay un rastro que seguir en vez de una discusión.

Pared de gavetas de madera de una ferretería llena de tornillos y piezas metálicas, con una cuchara metálica dentro de una de ellas.
Ilustración editorial generada digitalmente.

Cuál de tus miles de productos hace tu dinero

El análisis ABC ordena el catálogo por su peso real en el negocio y lo reparte en tres grupos. En una ferretería el resultado suele ser incómodo: un puñado de referencias sostiene casi toda la venta, y hay estantes enteros de capital dormido que nadie había mirado como capital dormido.

Con eso se decide lo que de verdad importa: qué no puede faltar nunca, qué se pide solo por encargo y qué conviene liquidar para recuperar el efectivo. Junto al ABC vienen el stock valorizado —cuánto dinero tienes parado en el almacén, hoy— y el reporte de productos estancados. Los cinco reportes entran a partir del plan Medium.

Los cinco reportes, con capturas

Si tienes almacén aparte del despacho

El stock puede llevarse por ubicación, con transferencias entre una y otra que quedan registradas en el kardex. Es lo que evita la llamada de «mira a ver si en el almacén queda» y lo que hace que el conteo del sábado cuadre por sitio y no en bloque.

El multi-almacén con transferencias es del plan Max. En Básico y Medium el stock es uno solo para todo el negocio. Ver qué trae cada plan

Carga cincuenta referencias y mira el ABC

Catorce días de prueba, sin tarjeta y sin visita de vendedor. Si al cuarto día ves que no es para ti, no hay nada que cancelar.

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