Sistema de inventario para tiendas de ropa
Islorbit no maneja tallas ni colores como atributos de un producto. Una blusa en tres tallas son tres productos con tres SKU distintos, y hay que crearlos uno por uno. Eso hace el primer día largo y conviene saberlo antes de empezar.
Lo que se gana a cambio es lo que una tienda pequeña casi nunca tiene: saber cuál talla te deja dinero y cuál lleva desde la temporada pasada colgada. Cuando la S, la M y la L son tres líneas separadas del reporte, dejan de esconderse detrás del promedio de la blusa.

Tres tallas son tres productos
No hay una pantalla donde crees «Blusa Nadia» y le añadas S, M y L. Creas tres productos, cada uno con su código, su precio y su stock. Si además hay dos colores, son seis.
Y no hay carga masiva desde Excel: los productos se crean desde el formulario, uno a uno. Para un catálogo de trescientas referencias eso es una tarde larga, y es la carencia que más pesa el primer día de cualquier tienda.
No podrás ver «cuántas blusas Nadia me quedan» sumando las tres.
El sistema no sabe que esos tres productos son la misma prenda. Si necesitas ese total, hay que sumarlo tú. Lo decimos aquí porque es la pregunta que sale a los dos días de uso.
A cambio, sabes qué talla te deja dinero
Cada producto guarda su costo y su precio, así que el reporte de margen por producto te dice cuánto deja cada uno. Con las tallas separadas eso deja de ser un promedio: si la S se saldó a mitad de precio y la M se vendió entera, el reporte lo enseña separado en vez de mezclarlo en una sola línea de «blusa».
Ese reporte, junto con los otros cuatro, entra a partir del plan Medium. El Básico lleva el inventario y el punto de venta; los cinco reportes exportables no.

Lo que sobró de la temporada pasada
El reporte de productos estancados lista lo que no se ha movido en el período que le indiques. En una tienda de ropa esa lista tiene nombre propio: es el dinero que compraste en marzo y que sigue colgado en agosto.
Al lado, el análisis ABC ordena el catálogo por lo que de verdad aporta. Suele confirmar algo incómodo y útil: que una parte pequeña de las referencias hace casi toda la venta, y que el resto está ocupando espacio y capital. Con eso en la mano, decidir qué se rebaja y qué se vuelve a pedir deja de ser una corazonada.
Carga veinte prendas y mira el reporte
Catorce días de prueba, sin tarjeta y sin visita de vendedor. Si al cuarto día ves que no es para ti, no hay nada que cancelar.