Sobre Islorbit
Esto empezó por un cuaderno
Islorbit no nació de un estudio de mercado. Nació de un negocio concreto, en República Dominicana, que no sabía cuánto le quedaba en el almacén ni cuánto ganaba de verdad por producto — y de que lo que había disponible para resolverlo o era un cuaderno o costaba más que el alquiler del local.

Un negocio de verdad, no un caso de estudio
Una tienda de perfumes y cremas en República Dominicana. La mercancía entraba y salía todos los días, y el control era el de casi todo el mundo: un cuaderno para lo que llegaba, la memoria para los precios y el efectivo de la caja como única señal de si el mes había ido bien. A fin de mes se sabía cuánto había entrado. No se sabía cuánto quedaba, qué se estaba vendiendo de verdad ni cuánto se ganaba en cada producto.
Buscar una solución fue el segundo problema. Lo que hay para un negocio así se reparte en dos extremos: hojas de cálculo que nadie mantiene más de tres semanas, o sistemas pensados para empresas con contador, con precios en dólares, contrato de un año y un vendedor que quiere agendar una llamada. Nada del tamaño de una persona que atiende su propio mostrador.
Así que se construyó lo que faltaba, mirando ese mostrador. Por eso el ITBIS se calcula al 18 % por línea y no hay que acordarse de nada; por eso la ficha del cliente pide cédula o RNC y trae las provincias y los municipios del país en vez de pedir un «estado» y un código postal; por eso el recibo sale a 80 mm para la térmica que ya está en el mostrador; y por eso una misma persona puede llevar dos negocios sin cerrar sesión, porque aquí tener dos es lo normal.
El nombre sale de ahí también: Isl de isla y orbit de órbita. Un producto hecho en el Caribe para negocios del Caribe, sin que eso signifique conformarse con menos.
En qué punto está
Islorbit está en beta abierta. Eso quiere decir dos cosas al mismo tiempo: que el sistema funciona y se puede usar hoy para llevar el inventario, cobrar y facturar de verdad, y que es joven — hay cosas que todavía no hace, la más grande de ellas emitir comprobantes fiscales electrónicos ante la DGII.
No vamos a poner aquí un contador de clientes ni testimonios con nombre y foto, porque para eso habría que inventarlos. Lo que sí puedes ver es el producto: hay capturas reales en todas las páginas y catorce días de prueba sin tarjeta, que es la única demostración que vale.
- Decimos lo que no hace
- Cada página de producto termina con una lista de sus carencias, escrita con el mismo tamaño de letra que las virtudes. Es lo primero que se lee en una demo honesta y lo último que publica cualquier competidor. Ver los módulos y sus límites.
- El precio está publicado, en pesos
- Sin «solicite una cotización», sin contrato de permanencia y sin renovación automática por un año. Lo que dice la página de precios es lo que se cobra. Ver los tres planes.
- Los datos son del negocio, no nuestros
- Se exportan a PDF y a Excel cuando quieras, y si dejas de pagar no se borra nada: la cuenta pasa a solo lectura y sigues entrando a consultar. Cómo se guardan.
- Contesta quien lo hizo
- No hay centro de llamadas ni número de ticket. El WhatsApp lo atiende el mismo equipo que escribe el código y que carga los productos de quien lo pide el primer día. Centro de ayuda.
Sobre las fotografías de este sitio
Las fotografías ambientales que ves aquí —la calle de arriba, el mostrador de la portada, las escenas de cada tipo de negocio— son ilustraciones generadas digitalmente. No son fotos de clientes ni de usuarios de Islorbit.
La razón es sencilla: todavía no hay negocios usando Islorbit que hayan dicho que sí a que los fotografiemos, y no nos parecía correcto ilustrar el sitio con imágenes de banco de un equipo sonriendo frente a una laptop en una oficina que no se parece en nada a un colmado dominicano. Entre una foto genérica que podría ilustrar cualquier producto y una ilustración específica de una calle de aquí, elegimos la segunda y lo decimos.
Lo que sí son reales, sin excepción: todas las capturas del producto. Cada pantalla que aparece en este sitio sale del sistema funcionando, con datos de demostración, y no está retocada ni recompuesta para que se vea mejor de lo que es. Si una pantalla no aparece en el sitio, normalmente es porque esa función no existe.
Y ninguna de estas imágenes se usa nunca como testimonio: no verás una cara junto a una frase entrecomillada con un nombre debajo. Eso ya no sería ilustración, sería prueba social fabricada, y es la línea que este sitio no cruza.
En cuanto haya negocios reales dispuestos a salir en fotos, estas imágenes se reemplazan por fotografía de verdad. Son un puente, no un destino.
La demostración es probarlo
Catorce días con tu propia mercancía y tus propios precios. Si a los tres días ves que no es para ti, lo dejas y ya: no pedimos tarjeta para empezar.
Y si prefieres preguntar primero, escribe. Contesta la misma gente que lo hizo, así que se puede preguntar cualquier cosa, incluida la de si esto sirve para tu caso o no.
Sin tarjeta para empezar. Desde RD$350 al mes por negocio.