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Seguridad

Dónde están tus datos y quién puede verlos

No tenemos insignias de certificación que enseñar y no vamos a inventarlas. Lo que sí podemos hacer es contarte con nombre y apellido qué protege cada cosa, dónde vive tu información y qué nos falta todavía.

Esta página vale para el producto tal como está hoy. Cuando cambie algo de lo que dice —una región, un respaldo, una certificación que sí obtengamos— cambia aquí primero.

Tres cosas que sí puedes comprobar

Viajan cifrados, en los tres saltos

Del navegador al sitio, del sitio a la API y de la API a la base de datos: los tres tramos van por HTTPS con certificado válido, sin excepción y sin un modo «solo para pruebas» que alguien pueda dejar encendido.

El certificado del sitio y el de la aplicación los emite y renueva Cloudflare; el de la API, Google Cloud Run. La conexión a la base de datos exige TLS del lado del servidor: si se intentara conectar en claro, la conexión se rechaza.

Cada negocio ve lo suyo y nada más

La separación no está escrita consulta por consulta —ahí es donde se olvida una y se filtra todo—, sino declarada una vez en la capa que habla con la base de datos, para quince tipos de datos: productos, ventas, clientes, facturas, movimientos, almacenes y el resto.

En la práctica significa que una consulta que se escribiera mal seguiría devolviendo únicamente los datos del negocio con el que iniciaste sesión. No es una comprobación que se pueda saltar por descuido: viaja pegada a cada consulta que sale del sistema.

Tu contraseña no la tenemos ni nosotros

Se guarda convertida en un hash con sal propia por usuario, que es el mecanismo estándar de ASP.NET Core. De ese valor no se puede volver a la contraseña, así que ni nosotros ni nadie con acceso a la base de datos puede leerla.

La sesión se sostiene con un token que caduca a las 8 horas, de modo que un móvil olvidado en el mostrador deja de tener acceso al día siguiente. Y hay tres roles —dueño, administrador y empleado— para que quien está en la caja no vea los márgenes ni los costos.

Dónde viven, en el mapa

Ninguna de las tres piezas está en República Dominicana, y es una decisión, no un descuido: aquí no hay hoy un servicio gestionado que dé Postgres con respaldos automáticos y recuperación a un punto en el tiempo a este precio. Preferimos datos en Virginia con respaldo que datos en una máquina de la esquina sin ninguno.

La base de datosVirginia, Estados Unidos
Tu inventario, tus ventas y tus clientes viven en un PostgreSQL gestionado por Neon, en la región de AWS del norte de Virginia. En reposo está cifrado con AES-256 por el proveedor.
El sistema que hace las cuentasCarolina del Sur, Estados Unidos
La API corre en Google Cloud Run. Es la que calcula el ITBIS, descuenta el stock y arma las facturas. Está a unos 40–50 milisegundos de Santo Domingo: la demora no se nota al cobrar.
Lo que ves en pantallaRed de Cloudflare, con nodo en Santiago
La aplicación y este sitio se sirven desde la red de Cloudflare, que tiene presencia dentro de República Dominicana. Es archivo estático: ahí no hay datos de tu negocio, solo la interfaz.

Si algo se borra por error

La base de datos guarda el historial de cambios y se puede devolver a un momento exacto del pasado, no solo a la copia de anoche. La ventana de ese historial depende del plan contratado con el proveedor.

Hoy son 6 horas. Es lo que da el plan gratuito de Neon, que es el que usa Islorbit mientras no hay clientes pagando. Antes de cobrarle al primero pasamos al plan de pago, que sube esa ventana a un día, y esta línea cambia.

Verificado el Fuente: History window (se abre en una pestaña nueva) (Neon)

Los datos son tuyos

No en el sentido publicitario: en el práctico. Puedes sacar tu inventario, tus ventas y tus reportes a PDF y a Excel cuando quieras, sin pedirnos permiso y sin que sea un trámite.

Si dejas de pagar no borramos nada: la cuenta pasa a solo lectura y sigues entrando a consultar y a exportar. Lo que se corta es el servicio, no el acceso a tu información.

Lo que todavía no tenemos

Seis cosas que un sistema más maduro tendría y este no. Están aquí para que las sepas ahora y no el día que te importen.

No tenemos ISO 27001 ni SOC 2
Ninguna de las dos. Son auditorías que cuestan miles de dólares al año y que un producto en beta abierta no puede sostener. Si alguien te enseña esas siglas en un sistema de este precio, pregúntale por el informe.
No hay verificación en dos pasos
Se entra con correo y contraseña. No hay código por SMS ni aplicación de autenticación todavía. Es la carencia que más nos pesa y la primera de esta lista que pensamos cerrar.
La contraseña mínima es de seis caracteres
No exigimos mayúsculas ni números, para no dejar fuera a quien crea la cuenta desde el mostrador con prisa. La contrapartida es que una contraseña floja es posible: usa uno larga, aunque sean tres palabras seguidas.
Quien mantiene el sistema puede ver tus datos
Para dar soporte hay que poder mirar la base de datos, y no ciframos campo por campo con una llave tuya. Lo hacemos solo cuando hace falta resolver algo, y en un equipo del tamaño del nuestro eso significa una persona.
No hay registro de quién miró qué
El movimiento de inventario sí queda trazado —cada entrada y cada salida con su usuario y su motivo—, pero no hay un historial de consultas por empleado. Si necesitas auditar accesos, hoy Islorbit no te lo da.
No hay acuerdo de nivel de servicio
No prometemos un 99,9 % de disponibilidad porque no lo medimos con un tercero ni pagamos penalizaciones si se incumple. El sistema está en línea y lo vigilamos, pero un número sin medición detrás es publicidad.

¿Encontraste algo que no debería estar?

Escríbenos y lo miramos el mismo día. No tenemos programa de recompensas —no hay presupuesto para pagarlo y no vamos a anunciarlo como si lo hubiera—, pero sí te contestamos, te decimos qué encontramos y te avisamos cuando esté arreglado.

Si eres cliente y lo que viste es un dato de otro negocio dentro del tuyo, avísanos por WhatsApp antes que por correo: eso lo miramos en el momento.

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